La empresa Teléfonos de México (TELMEX) se transformó de empresa estatal a empresa privada en los primeros años del gobierno de Carlos Salinas de Gortari con la intención de modernizarla y hacerla más eficiente. El proyecto se enmarcó en la misma tendencia general del modelo neoliberal y repercutió en un cambio radical en la relación con los trabajadores del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana.