El artículo ofrece una discusión sobre el microcrédito como un posible instrumento para el desarrollo de las localidades, sobre todo cuando algunas instituciones financieras llegan a localidades de escasos recursos con posibilidades de crédito en condiciones blandas y cuando existe una capacitación constante para la utilización de dichos recursos en proyectos individuales o colectivos para producción y servicios. Se analiza de manera particular el programa específico del Sistema de Financiamiento Rural Alternativo (SIFRA), que se ha llevado a cabo en el estado de Jalisco por varios años, con el apoyo y colaboración de la Secretaría de Desarrollo Rural gubernamental y de diversas organizaciones no gubernamentales. El programa tenía la intención de combatir la pobreza y promover el desarrollo, teniendo sobre todo como principal destinatario a las mujeres. La base para el análisis se dio a partir de una muestra de cinco cooperativas de la zona norte de Jalisco dentro del programa SIFRA